VALDEOLEA, PARAÍSO DEL MOUNTAIN BIKE
El valle de Valdeolea constituye un auténtico paraíso para los practicantes del
mountain bike: anchas pistas atraviesan todo el valle para los que disfrutan con
un pedalear más tranquilo, mientras que imponentes cumbres permiten a los
aficionados más preparados poner a prueba su capacidad, recibiendo como premio
recorridos por caminos y la contemplación de paisajes deslumbrantes reservados
sólo para los ciclistas más exigentes.
SITUACIÓN

Valdeolea se extiende por una superficie de 83,7 km2 al sur de Hermandad de
Campoo de Suso y Campoo de Enmedio. Limita en su flanco occidental con los
municipios palentinos de Brañosera y Aguilar de Campoo, y en su flanco oriental
con el término cántabro de Valdeprado del Río.
El río Camesa y sus numerosos afluentes recorren sus bellos paisajes de colinas
cubiertas de roble melojo que enmarcan pueblos con casas de piedra e iglesias
románicas. Su capital, Mataporquera, es sede de un importante nudo ferroviario
en el que coinciden las líneas de Renfe y FEVE.
Desde la antigüedad estas tierras han sido lugar de paso y asentamiento de
grupos humanos, que han dejado llamativos restos arqueológicos. Con el
transcurrir de los siglos cristalizaron una serie de asentamientos permanentes
que devinieron en los catorce concejos de
Valdeolea atesora un sobresaliente patrimonio arqueológico y artístico que viene
a ilustrar el transcurso de las centurias medievales en tierras cántabras. Entre
ellos se cuentan los restos de una ermita y un cementerio de la época de
Bienes de interés cultural:
Zonas arqueológicas:
Bienes de interés local:
Bienes inventariados:
Museos:
FIESTAS
Santa Eulalia.
La festividad de esta santa mártir tiene lugar el día 12 de febrero en
Mataporquera, cuya iglesia parroquial se encuentra bajo su advocación. Durante
la jornada se oficia una misa y los asistentes tienen la oportunidad de degustar
las orejuelas, dulce típico del lugar.
COSTUMBRES
Etnografía y folklore
Olla ferroviaria.
Este plato fue creado por los empleados en el ferrocarril de
La industria tradicional de la lana.
Todavía pueden verse en Valdeolea y su entorno los restos de los pequeños
refugios levantados en piedra y utilizados en el pasado por los ‘veceros’,
vecinos encargados del ganado menor compuesto por ovejas, cabras y cerdos. Al
final de la primavera o al principio del verano se procedía a esquilar las
ovejas para obtener los vellones. A continuación, éstos se limpiaban arrancando
las impurezas y lavando las matas de fibra en el río. Después de secar el
material al sol, se procedía a carmenarlo, es decir, a deshacer los vellones en
porciones orientando las fibras con los dedos y formando montones dispuestos
para su carda. Este proceso tenía el propósito de esponjarlo y dejarlo listo
para el hilado y se realizaba con dos tablas armadas con púas metálicas.
La hiladura se realizaba por medio de dos procedimientos: el más antiguo
recurría al huso manual y la rueca; el otro, más moderno, fue el torno de hilar,
que podía ser torno simple, llamado en Campoo ‘carro’ o ‘carrete para hilar’, o
torno de pedal y aleta, conocido aquí como ‘máquina’. Después de obtener los
ovillos de hilo, el material quedaba listo para ser tejido en grandes telares
manuales (posteriormente podía someterse al proceso de enfurtido en batanes.
HISTORIA
En las primeras décadas del siglo XX al calor de las líneas de ferrocarril y la
instalación de diversas empresas en Mataporquera, la población del municipio
aumentó de 2.335 habitantes en 1900 a 4.592 en 1950 (un crecimiento de un 96%).
La emigración y el cierre de varios establecimientos industriales en las décadas
siguientes se tradujo en un brusco retroceso, con una pérdida del 67%, de los
habitantes hasta el año 2000, que entonces eran 1.503. La tendencia regresiva
persiste y en 2003 el número de vecinos de Valdeolea era de 1.372. Atendiendo al
perfil de los vecinos, predominan los adultos con una edad media de 49,9 años y
una tasa de dependencia general del 83,9%.
Valdeolea es clave para conocer el proceso de romanización de
En el siglo X durante el reinado de Alfonso III de Asturias, Valdeolea y su
entorno figuraban integrados en una demarcación territorial denominada Campo
Pau. Ya en 1183, en una donación que el rey Alfonso VIII de Castilla hizo al
obispo de Burgos, la comarca es ya registrada como Campoo y dos siglos más
tarde, en el Becerro de Behetrías de 1351, figura dentro de la merindad de
Aguilar de Campoo.
Entretanto, los asentamientos permanentes que surgieron en estos siglos en el
territorio de Valdeolea se articularon en catorce concejos, institución llamada
a pervivir durante todo el Antiguo Régimen: Camesa, con los barrios de
Barriopalacio, Camesa y Rebolledo; Castrillo y barrio de
En los siglos XIV y XV los concejos de los territorios de Campoo se agruparon en
las hermandades de Campoo de Enmedio, Campoo de Suso, Campoo de Yuso, Valdeolea,
Valdeprado, Los Carabeos y Cinco Villas. Cada una elegía anualmente a un
procurador síndico general, vocal nato en las juntas del Ayuntamiento General de
Durante el Antiguo Régimen las siete hermandades, la villa de Reinosa y
Valderredible formaron parte de la jurisdicción conocida como Corregimiento de
Reinosa y Merindad de Campoo (Partido de Reinosa), incluido en el partido de
Palencia de la provincia de Toro, circunscripción fiscal surgida en torno al año
1500. Tras la llegada al poder de la dinastía de los Borbones se trató de
generalizar y uniformizar la división territorial del Estado, creando
intendencias que reunieran las funciones de justicia, policía, finanzas y
guerra. Tras varios reajustes quedaron reducidas a 22 en 1749. En las primeras
décadas del siglo XIX esta zona conoció diversos cambios: el 24 de agosto de
1803 se suprimió la provincia de Toro y el 1 de enero de 1806 el partido de
Reinosa quedó incorporado a la provincia de Palencia. Entre 1810 y 1813 formó
parte de la prefectura de Santander; de 1814 a 1822 pasó a la provincia de
Palencia; en 1822 quedó incluida en la provincia constitucional de Santander;
entre octubre de 1823 y 1833 volvió a formar parte de la provincia de Palencia.
Finalmente, en noviembre de 1833 se incorporó definitivamente a la provincia de
Santander. Figura como ayuntamiento en el Decreto orgánico de 23 de julio de
1835, dentro del partido judicial de Reinosa.